miércoles, julio 26, 2006

Oscuridad

Estaba tan oscuro
que yo pensé en darle una muerte
a mi poesía.
Punto de partida:
Matar con tinta.
Me dije no. Ya no se usa
la pluma cucharita.
Matar a olvidos.
No. No se usa la flor entre los libros.
¿Matar a gritos?
¿Matar con símbolos?

¡Estaba tan oscuro
y mi poesía tan viva!

MIRTA ITCHART

miércoles, julio 05, 2006

Fragmento

Él agita la bandera que lo nombra solamente a él. Todos tienen que estar debajo de esa bandera. Es eso o la tumba.
Pero hoy ella elige usar sombrero. Elige ser acróbata, saltar en paracaídas, renegar de la tumba y la bandera, revolverse los pelos y quedar, así, peinada. Se niega a esconder la cabeza en el hoyo, a cerrar la puerta con su propia llave y con ella adentro.

domingo, junio 11, 2006

Porque la araña muerta tiene mucho más para contarnos

Ya tomé la decisión: voy a volverme esta araña que acabo de matar con un puño envuelto en pullover naranja, y a ver qué pasa.
Me tiro en el suelo, sin dejar de ver a mi araña, ahora una especie de grabado sobre la pared. Me tengo que conectar con ella, con su esencia de bicho atrapa-bichos, con su capacidad de moverse por lugares imposibles para mí. Tengo que hacer uso de mis sentidos. Y la visión, se sabe, es el más prestigioso de los sentidos. Pero no sirve: por más que la mire y la mire, yo sigo siendo yo y la araña sigue siendo un dibujo en la superficie blanca y fría que son los muros de mi prisión hogareña.
Tal vez si la toco pueda transformarme en ella. Me da un poco de asco tocarla, esa es la verdad. Pero al final pienso que tengo que intentarlo y apoyo un dedo índice en esa mancha negra con patas. Cierro los ojos, me concentro, recuerdo las palabras de Tu Sam. Lo único que provoca en mí esta situación es pensar en el cuerpo muerto del bicho sobre el que tengo mi dedo. No va. No hay caso.
¿Y si la huelo? El olor de la pared, casi recién pintada, domina al olor ácido, pero casi imperceptible, de la araña.
Bueno, la oigo... qué ridícula, cómo la voy a oír, si está muerta no puedo.
¿Chuparla? Ni pensarlo, aunque... si quiero lograr algo... con un lengüetazo seguro la atravieso, partículas de araña en la boca, sensación de repulsión y decepción. Para nada tanto esfuerzo.
Y, finalmente, tendré que creer en el sexto sentido que, dicen, tenemos todas las mujeres. Entonces, la intuyo. Y sí, ahí está, ahí estoy, una araña con dos piernas y dos manos que no logra transportarse a lo largo de la pared y por el techo. Una araña que me odia y trata, en este instante, de hacerme probar suerte en la pared externa del piso once de mi edificio.

miércoles, marzo 22, 2006

Brujas

(...) La vieja aparentaba ser muy buena y amable, pero, en realidad, era una bruja malvada que acechaba a los niños para cazarlos, y había construido la casita de pan con chocolate con el único objeto de atraerlos. Cuando un niño caía en su poder, lo mataba, lo cocinaba y se lo comía; esto era para ella una gran fiesta. Las brujas tienen los ojos rojizos y son muy cortas de vista; pero, en cambio, su olfato es muy fino, como el de los animales, por lo que desde muy lejos advierten la presencia de las personas. Cuando sintió que se acercaban Hansel y Gretel, dijo riéndose malignamente:
-¡Ya son míos; éstos no se me escapan!
Se levantó muy temprano, antes de que los niños se despertaran, y al verlos descansar tan plácidamente, con aquellas mejillas sonrosadas, murmuró entre dientes:
-¡Serán un buen bocado! (...)

(fragmento de "Hansel y Gretel", recopilado por los hermanos Grimm)

martes, marzo 21, 2006

Tic-tac

¿Qué quieren esos hombres?

Quieren
que la sangre del mundo se mueva sólo en diástole
y vivir con un ojo nada más.

Quieren
que el péndulo en su curva
se pare siempre a la mitad
y oscile sólo a la derecha.
Porque tiene mareas, quieren asesinar al mar.

Quieren
que los relojes de la casa
funcionen sin tic-tac.

Quieren
que sólo se oiga el tic,
siempre el tic,
y que no se oiga el tac.

León Felipe

lunes, marzo 20, 2006

Eritrea

En el año 1943
en Eritrea
a un costado de siglo
Virginia y yo hablábamos de un muchacho
que conocía el lenguaje de las flores
entre nubes de mosquitos
bajo un calor sofocante
Ambos creiámos firmemente en los baobas y las caricias
y no teníamos nada que ver con esa guerra
Pero al llegar a Nueva York
Virginia se compró un sombrero
yo una motocicleta
y el muchacho de quien hablámos, no sé
olvidó el lenguaje de las flores.

Néstor Perlongher

lunes, febrero 27, 2006

Un instante para la reflexión

Dice Valentina: "Es tan tierno como un bife de chorizo, como una vaca.". Y lo dice con ojos dulces.

domingo, febrero 26, 2006

Viejas minificciones

Insomne
Por la noche, la loca les ponía a sus ovejas camisones con flores verde manzana. Les cantaba ciertas canciones para que se durmieran. Pero ella nunca lograba conciliar el sueño, porque, a la hora de contar, ninguna oveja saltaba la valla.

Disfraces
Las sábanas cubren cada cosa de la casa. Cada cosa de la casa se queda, en realidad, y cada cosa de la casa se pregunta por qué insisten en disfrazarla de fantasma, si son ellos los que se convertirán en espectros de alguna u otra manera.

Tardanza
La muerte te esperó ansiosamente. Vos, que ignorabas lo que ella planeaba para tu futuro, te quedaste mirando la vidriera de un bazar viejo del centro. La muerte se cansó de esperarte y se fue maldiciendo. Perdiste tu oportunidad: ahora sólo te queda aprender a ser eterno.

miércoles, febrero 15, 2006

las viejas de lengua, la loca (y vieja) de historia y la de plástica a secas

A no asustarse con las caras de pasaporte de unas. Pero tampoco confiar en la
apariencia de mujeres reflexivas y centradas de las otras.

sábado, febrero 11, 2006

El Cucu la tiene clara

El Cucu la mira con desconfianza. Ya no es lo mismo. Algo cambió.
María se fue, ahora vuelve. Parece una histeriquita. Que vengo, que voy, que vengo, que me vuelvo a ir. Cómo no va a estar enojado el perro.
Ahora que ella estuvo de viaje por cuarta o quinta vez desde el inicio de su relación, él aprovechó para irse a pasar unos días al campo, con un tipo un poco careta, pero piola, qué sé yo. El caretita ese lo dejaba dormir debajo de la cama, y escuchaban Jorge Drexler como dos buenos amigos.
Llegó María y se pudrió la joda. Hora de volver con las muñecas. Al Cucu le gusta estar con las muñecas, y le gusta estar con María, también, pero está enojado. Y a decir verdad, las muñecas le dan miedo: en octubre del año pasado creyó ver que una de ellas se movía, no se lo va a olvidar. Eso sí: por suerte va a poder ver al perrito ese de la vuelta al que... quiere tanto y a la amiga de María, la divina esa que le habla de igual a igual y juega con él a las escondidas. Y por suerte ya no está la rompe de la gata, la tocaya de la amiga de María. Se escapó, la loca. Era hora.
Cuando el tipo piola lo lleva de vuelta a su residencia en la calle Agustín de Arrieta, lo primero que hace es ir al patio, a ver si algo cambió.
Es una jungla, y las muñecas son ahora unas Jane estáticas. La de la lámpara como cabeza hasta tiene un vestido que podría pasar por el vestido de la novia de Tarzán. Al Cucu le gusta pensar que es el Rey de la Selva, y aúlla y los vecinos putean mientras aumentan el volumen del televisor. A él no le importa. Y le tira onda a María para que haga de Chita. O a ella no le gusta la idea, o no entiende la propuesta, o tiene ganas, pero prefiere hacerle unos mates al caretita, que tan bien se ha portado. Y, bueno, piensa el Cucu, allá ella. Una vez que los papeles se invertían... Hubiera estado interesante.

miércoles, febrero 01, 2006

Acusan de violentos a mis posts







He recibido algunos comentarios acerca de la violencia que caracterizan a mis últimos posts.
Aquellos que se sintieron traicionados por la suspensión momentánea de mis pacíficos textos e imágenes, tomen esto como una compensación. Pero no vayan a leer y ver la fotonovela que prontamente será subida.

martes, enero 31, 2006

Nina tiene razón

Le había contado lo de aquella chica que nunca lo había podido olvidar. Le había contado lo de la chiquita, que le había hecho una escenita tierna cuando él le fue con sus planteos. Y ahora se lo decía, una vez más, a ella. Que tengo dudas, que no sé qué quiero. En fin, toda esa basura recontra repetida, ese maremagnum de clichés que ni él se creía, a pesar de sonar tan convencido.
Pero lo que estuvo buenísimo, lo que ahora ella recuerda realmente divertida, fue cuando le largó entre risas, hacia el final de una tarde espeluznante aguantada estoicamente (de paciente, de enamorada o de puro boluda, nomás): "Eso les pasa por enamorarse de un tipo como yo". Ella se dijo (para no trompearlo): "muchos lo piensan, pocos lo dicen.".
Al poco tiempo, escuchaba a Nina Persson cantar "Been it", y sentía haber llegado a un entendimiento trascendental con todas las mujeres despechadas de este mundo cruel (de resentida, de cursienta, o de puro boluda, nomás). Era un buen tipo, después de todo.

lunes, enero 23, 2006

"¡¡Copate!!"



Se viene "¡¡Copate!!", una historia de violencia, crímenes y amistades imposibles. Una superproducción con figuras estelares en un lugar de ensueño.

Dirigida, escrita y protagonizada por estas dos de acá al lado.

jueves, diciembre 29, 2005

Un recuerdo

Ponés el mate dulce, que siempre se lava antes de que termine la ronda, y te sentás cruzando las piernas y poniendo las manos, esas manos, sobre la mesa. Yo te miro las manos. Te las re miro. Y escucho que hablás.
Hablás, y el perro pasa de persona a persona, buscando vaya a saber qué, porque comida, en la mesa, no hay. Sí, quiere que lo levanten, y vos, con toda la paciencia del mundo, lo levantás y seguís riéndote y contando entusiasmada las cosas que se te ocurrieron contar hoy.
Entonces, soltás las palabras, y las palabras se desparraman por toda la mesa, y todos nos preocupamos por no quedarnos sin palabras. Y yo veo en una la marca registrada de Paula, y veo la palabra "planta", tan poco significativa para mí. Y pienso: "algún día hago mía esa palabra". Pero ese día no llega. Ni siquiera la grafía de esa palabra me interesa, el diseño de las letras, el color, nada.
Veo el brillo, otra vez, de la luz en tus manos. Y cómo la derecha agarra el gancho y lo abre y lo cierra y acomoda las hojas, que tienen ojalillos y están rotas y tienen tu letra.
Y miro a mi izquierda, y está la Gabi, con los codos sobre la mesa y las manos agarradas. Seria, porque ya eligió.
El que llega tarde siempre, llega tarde, y se sienta, y hay que explicarle. Y, bueno, total, entiende rápido y, además, casi nunca hace caso.
Ahora, que ya elegí, cumplo y me quedo pululeando mentalmente. Y después viene la ronda, y después el silencio, y después la ronda final.
Y por ahí, sólo por ahí, se te ocurre, a esta altura, ponerte a leer alguna cosa. Otra vez. Y yo me alegro de escucharte, y seguro que Paula también (porque ya hemos hablado de eso), y todos te escuchamos y quisiéramos eso para nosotros.
Miro, y mi mirada atraviesa la ventana. Está oscuro. Pero igual tus manos brillan.

viernes, diciembre 23, 2005

El Jardín de las Delicias

Bueno, acá va otro post para que comenten. Mi amiga Florencia Fernández me mandó desde Suecia una postal (comprada en Madrid), conocedora de mi inclinación hacia los cuadros de El Bosco. Es El Jardín de las Delicias, como pueden apreciar. Esta es la parte central (el tríptico completo sería imposible de ver y no quiero que me culpen por ponerse más chicatos. ¡Al fin de cuentas, ustedes son los que se la pasan navegando de blog en blog y se arruinan la vista!).

lunes, diciembre 05, 2005

Bronquitas

Me pasó con vos lo mismo que me pasó con Papá Noel.
Sabés de lo que estoy hablando. No te hagas el distraído.

Historia del gallo por partes/III

Gallo en problemas

-¿Fiambre?
-Algo muerto y frío.
Descubren que uno de los chanchos de la granja de don Antolino Martín, tal vez el más cochino de todos, Azul Cielo y de Ultramar, ha perecido de un modo más que dudoso: ahogado en un estanque de agua mugrienta.
Se escuchan opiniones y comentarios confusos:
-¿Se habrá trompezado?
-¡Tropezado, bestia!
-Era medio tololo, Azul Cielo y de Ultramar.
-Oink, oink.
-¡Ponete las pilas, che!
-Para mí lo asesinaron...
-¿Quién lo pudo haber empujado?
-Este Azul Cielo era como el pato, un paso y una...
-¡Eh! ¿Qué te pasa?
Al final, todos llegan a la conclusión de que Azul Cielo y de Ultramar ha sido empujado.
Claro, en la granja de Antolino Martín, los animales siempre mueren en manos del amo o por causas naturales. También lo hacen por propia torpeza: en una ocasión, una oveja distraída se durmió con la almohada encima; otra vez, un perro, jugando a la ruleta rusa, se pegó un tiro en la espalda; incluso una gallina se cortó el pescuezo para hacer un chiste y resultó que no se pudo volver a poner la cabeza y encima se murió.
Pero lo de Azul Cielo y de Ultramar es raro. Y las sospechas sobre un posible asesinato crecen por tratarse de la muerte de un personaje más que polémico. Azul Cielo era alguien que no solía caer bien a los animales, y carecía de amigos: de chico no prestaba, desenroscaba las colas de sus compañeros, en su juventud se había afiliado a algún que otro partido de mala reputación. En su vida, realmente, ha cometido muchos chanchullos.
¿Pero quién fue el autor del crimen? Las dudas se disipan cuando descubren unas marcas como de pico en las nalgas del occiso. Es decir, lo pincharon y pincharon hasta tirarlo en el estanque. Aquí, el círculo de sospechosos se reduce a los animales de pico puntiagudo: los gallos, las gallinas y pará de contar. Y una tarde, poco tiempo después del suceso, una vaca que pasea por los alrededores de los depósitos de don Antolino descubre al gallo más joven afilándose el pico con una máquina afiladora. De más está decir que todos lo inculpan. Así, el gallo joven es expulsado de la granja por decisión de los mismos animales, al chancho lo lavan y lo hacen jamón y el gallo viejo, reconciliado con Antolino, retoma su antiguo puesto.
Pero el gallo joven, que insiste en su inocencia, ha jurado volver con pruebas de que todo ha sido un complot en su contra.